Para ellos no existen feriados. De lunes a domingo se desestrezan practicando Vóley en las tres canchas del parque de la ciudadela La California de Portoviejo.
Verlos jugar es una emoción para los espectadores. Un jugo con raspado de hielo y un yoyo es el acompañamiento ideal para ver el partido, los gritos van y vienen, el balón pasa de manos en manos, las acciones se desarrollan en pocos segundos y parece que estuvieran jugando chicos de 15 ó 20 años, pero, quienes practican este deporte con mucha energía son hombres de hasta 70 años.
¡Dale!...... ¡Ponla! ¡Buena! ¡Mala!. Son los gritos que se escuchan…….
Pasar una tarde o 2 horas en aquel sitio demuestra experiencia y madurez en rostros llenos de sabiduría y cabelleras casi blancas, dialogar con ellos es imaginar el pasado, cuentan sus anécdotas tristes y anécdotas felices.
Don Segundo Menéndez está cumpliendo una labor comunitaria en el parque como administrador, y si no lo hiciera quizás hasta habría recaído en sus antiguos vicios.
-Esto me mantiene ocupada la mente, y limpios mis cinco sentidos.
Hace 5 años y con varios fracasos, uno de ellos vio perder a su mujer y a sus hijos. Esta tragedia lo llevó a tomar una decisión que cambio su vida a sus 46 años, fumaba de todo, pasaba días sin descansar por la única razón de las drogas y el alcohol, ingresó a una clínica de rehabilitación y ya tiene 2 años 9 meses que no consume sustancias psicotrópicas. Y así es la vida en las tres canchas, ahí juegan de distintos estatus sociales, unos profesionales, otros no, pero lo que importa es pasar el momento en armonía y paz.
Me invitaron a jugar un partido, creí que era fácil y acepte. Me cambié de zapato, me puse una pantaloneta y se dio inicio al juego, todo iba bien, había iniciado con energía desbordante pero a los 30 minutos parecía que hubiera dado diez vueltas en una pista olímpica, estaba agotado y con sed, ellos no demostraban que estuvieran cansados.
Camilo Gutiérrez me invitó a jugar, toda la vida ha practicado este deporte y a sus 70 años se siente como un jovencito. Fue Teniente, a los 51 años se retiró. El esfuerzo que hizo por sus hijos que ahora ya son grandes y profesionales le pidieron a Camilo suspender el trabajo por cuestiones de salud y darle mejor vida.
Es increíble para muchos espectadores llegar a las tres canchas y observar jugar a estos hombres que derrochan energía, y buen humor, me pregunto: ¿llegaré a esa edad con un físico impecable y con mucha energía?



Interesante crónica Sergio Mieles,suena mucho mejor cuando se vive ese tipo de experiencias.
ResponderEliminarSi, me parece!!!! Y fue grata la experiencia unica!
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